La serie Paisajes Inciertos de Naturaleza Bruta es una colección de estampas como reflejo gráfico de algunas reflexiones sobre el futuro de la habitabilidad del planeta y de la Arquitectura como vestigio de nuestro paso por él.
Uno de los principios básicos de la arquitectura es el equilibrio, no sólo el de las estructuras, también el equilibrio entre arte y utilidad, entre diseño y habitabilidad, entre continente y contenido, entre integrar y aislar.
Las obras de Alfonso plantean preguntas
y estos textos esbozan algunos caminos para responderlas.
La búsqueda que plantea Alfonso no solo nos cuestiona como sociedad sino como engranaje principal de un sistema mucho más complejo y de cuyo equilibrio depende en gran medida nuestro estado de bienestar.
¿Seremos capaces de mejorar nuestra relación con la naturaleza?
¿Buscaremos nuevos mundos?
Y de ser así, ¿cómo será su arquitectura? ¿Integrada o impuesta?
La arquitectura es el continente de nuestra intimidad y nuestro día a día.
Al mismo tiempo es una de las facetas más visibles de deseos y aspiraciones a la hora de definir nuestra sociedad y, en muchas ocasiones, define la manera de relacionarnos entre nosotrosy con nuestro medio.
¿Seremos brutos o amables?
¿Queremos ser exclusivos o inclusivos?
Como individuos únicos e impredecibles cuando se nos mira en lo micro,
tenemos una capacidad de decisión enorme en cómo queremos
llenar estos continentes arquitectónicos.
Sin embargo, apenas tenemos capacidad de decisión sobre cómo
y en qué lugares se construyen esos continentes que moldean nuestras vidas.
¿Podemos anteponer nuestras prioridades como especie
a las que tenemos como individuos?
Desde el punto de vista macro, somos individuos sumamente predecibles.
Así podemos estudiar cómo vivían las civilizaciones
y podemos imaginar cómo se relacionaban las personas que nos precedieron
por medio de sus ruinas salvando enormes distancias espacio temporales.
¿Cómo hablarán nuestras ruinas de nuestra existencia?
Nuestra arquitectura -también la social- se erige en gran medida
sobre lo que nos precedió y es la base sobre la que desarrollamos
nuestro futuro.
Sin embargo, sabemos que es un futuro cada vez más agotado
por la incapacidad de nuestros sistemas sociales de respetar nuestro entorno
y a nuestros iguales.
¿Podremos gestionar la energía que necesitamos
y los residuos que generamos de manera sostenible?
Las preguntas, en resumen, son las mismas que se hace Gaugin
en uno de sus cuadros más emblemáticos:
«¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?»
Las respuestas cambian.
Eso me gustaría creer.
Luisa Etxeverria
@luisaet82 // @art.trainers